No es una pregunta menor. Desde 2023, la cuota de autónomos se calcula según los rendimientos netos reales (ingresos menos gastos deducibles), y elegir mal la base puede salir caro de dos maneras: pagando de más cada mes sin necesidad, o exponiéndote a tener que regularizar una diferencia importante el próximo año.
Tu cuota mensual se calcula en función de una previsión de tus rendimientos netos anuales. Según el tramo de ingresos en el que te encuentres, tienes un abanico de bases de cotización entre las que puedes elegir (una base mínima y una máxima por tramo).
Al cierre del ejercicio, la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) cruza los datos con tu declaración de la Renta y regulariza:
Si has cotizado de menos respecto a tus rendimientos reales: tendrás que ingresar la diferencia, normalmente en un plazo de dos meses desde la notificación.
Si has cotizado de más: la TGSS te devuelve de oficio el exceso (el plazo legal es antes del 30 de abril del ejercicio siguiente).
La buena noticia es que no es necesario esperar al próximo año para ajustarlo: puedes cambiar tu base de cotización hasta 6 veces al año, con efectos bimestrales.
Este año hay un cambio que puede afectarte especialmente si eres autónomo societario o familiar colaborador: la Orden de cotización de 2026 (publicada con retraso) ha elevado la base mínima obligatoria para estos colectivos —y para quien no presenta declaración de la Renta o no declara en ella rendimientos computables— hasta los 1.424,40 € mensuales, en lugar de los 1.000 € anteriores. Son casi 135 € más al mes, y con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2026.
Si estás en alguno de estos casos, merece la pena revisar cómo te afecta antes de que la diferencia se acumule durante más meses.
En cuanto al resto de autónomos, la base máxima de cotización también ha subido este 2026, alcanzando los 5.101,20 € mensuales para los tramos más altos (11 y 12).
A mitad de año ya tienes una idea bastante clara de cómo están evolucionando tus ingresos y gastos reales, sin necesidad de esperar al cierre del ejercicio. Revisarlo ahora te permite:
Evitar sorpresas en la regularización del próximo año.
Ajustar la cuota al alza o a la baja según cómo esté evolucionando realmente el ejercicio (no según la previsión que hiciste hace meses).
Si tu negocio ha ido mejor de lo que esperabas, cotizar un poco más ahora puede beneficiarte de cara a futuras prestaciones (baja, paro, jubilación).
Los cambios de base tienen efecto por bimestres. Si quieres que el cambio se aplique desde el 1 de septiembre, tendrás que solicitarlo a la TGSS antes del 31 de agosto.
Revisar tu base de cotización no es un trámite complicado, pero sí conviene hacerlo con datos reales y con tiempo suficiente antes de que se cierre la ventana bimestral. Desde Intergestió Assessors te ayudamos a calcular tus rendimientos netos previstos, a elegir la base más adecuada y a evitar regularizaciones imprevistas.
¿Tienes dudas sobre tu base de cotización actual? Contacta con nosotros y lo revisamos juntos antes de que termine el mes.